“Me gustan los pibes que tienen códigos”: nuevas declaraciones sobre el empresario investigado por abusos


“A mí me gustan los pibes que tienen códigos, los que saben cuándo callarse”. Esa frase repitieron al menos dos adolescentes que denunciaron a un empresario por abuso sexual. Ya son 10 los chicos que declararon en Cámara Gesell y ahora esperan los informes psicológicos para definir si el apuntado, Marcelo Porcel (58), es citado a indagatoria.

Estas medidas de prueba se llevaron a cabo luego de un insistente pedido de las familias de diez alumnos del Colegio Palermo Chico para se habilite la feria judicial y la fiscalía siga avanzado con la instrucción de la causa.

Durante 2024 fueron siete los que se animaron a llevar sus relatos a la Justicia y que, en Cámara Gesell, contaron lo que les había ocurrido. Luego otros tres sumaron sus casos, hasta una décima denuncia que se formalizó el 19 de diciembre pasado. Por eso recién ahora lograron concretar la pericia y esperan el resultado de los informes psicológicos.

El expediente está en manos de Manuel Bruniard, del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°50; y del fiscal Pablo Turano, de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°1. La querella está unificada en manos de Pablo Gianotti y la defensa del empresario la lleva adelante Roberto Rallin.

Ahora la expectativa de las familias denunciantes está en que Turano reciba los informes psicológicos y la declaración de las víctimas para formalizar un llamado a indagatoria, tal como ya lo hizo en diciembre pasado. Así, Bruniard deberá decidir si le imputa formalmente los delitos de abuso sexual agravado a Porcel y si toma algún temperamento contra él mientras avance la investigación.

El relato de los tres adolescentes que declararon esta semana fue coincidente con lo expresado por las otras víctimas. Además, uno de los chicos habría descripto tocamientos en un campo al que Porcel los había invitado en Cañuelas.

Según confiaron fuentes a Clarín, insistentemente Porcel invitaba a los compañeros de sus hijos a este campo, incluso desde temprana edad.

Dos de los adolescentes habrían coincidido en una frase que repetía Porcel a los chicos: “A mí me gustan los pibes que tienen códigos, los que saben cuándo callarse”.

También describieron tocamientos en medio de “masajes” con “aceites” especiales para calmar supuestas dolencias en las piernas y que siempre terminaban con manoseos en los genitales de los adolescentes, que tenían entre 13 y 14 años. Además, contaron que les proporcionaban alcohol o dinero, sin el consentimiento de los padres, en reuniones organizadas por el empresario.

Eso se suma a otras expresiones denunciadas por los chicos como “…vos te tenés que dejar tocar por un millonario para tener plata, te tenés que dejar” o “vos sos mi heredero en todos los negocios, yo te voy a dejar todo a vos…”.

Los relatos incorporados a la causa coinciden con las declaraciones previas: juegos de consumo de alcohol, masajes con aceites que culminaban con manoseos en los genitales, invitaciones insistentes a reuniones privadas en una oficina, en su casa, en la casa de la madre de Porcel y en este campo de la provincia de Buenos Aires.

A todo esto se suman imágenes de los chicos encontradas en su celular, mensajes del tipo “me tenés abandonado” y relato de situaciones intimidantes cuando los denunciantes se quedaban a dormir o la constante invitación a realizar apuestas online para las que les proporcionaba dinero.

Por su parte, el defensor Rallin -que tiene un estudio jurídico junto a Francisco Oneto, en algún momento abogado del presidente Javier Milei- está a la espera de lo que resuelva el juez Bruniard ya que al momento no ha sido formalmente indagado ni imputado de ningún delito.

En diciembre, cuando la noticia de los abusos salió a la luz, Porcel había notificado una salida del país con destino a Punta del Este, pero finalmente regresó a Buenos Aires en medio del escándalo.

Rallin es, a su vez, defensor de Javier Martín Tchukrán, uno de los empresarios involucrados en la causa por fentanilo contaminado por el que murieron pacientes.

Las denuncias

El empresario tiene cuatro hijos que van al mismo colegio y los denunciantes son parte de dos de los cursos a los que asisten. “Él participaba mucho de los partidos de fútbol, lo veíamos siempre. Incluso iba a partidos en los que no jugaban sus hijos, pero siempre estaba. En estos años hubo chicos que pidieron cambiarse de curso o que se mostraron más retraídos y después terminaron siendo los que denunciaron”, confiaron las fuentes.

Los adolescentes, a medida que fueron creciendo relataron distintas conductas que no las denunciaron en el momento, pero que los alertaban: desde hacerlos correr alrededor de la mesa en ropa interior hasta pagarles por hacer fondo blanco con bebidas alcohólicas o estar en chats privados con los chicos, mandándoles fotos de sus viajes o de la escena cotidiana.

Uno de esos grupos se llamaba “Yubidubi” y desde ahí él convocaba a las reuniones autodenominándose “Capitán”. De acuerdo a los denunciantes, en esos encuentros había alcohol y él les daba dinero para que consuman. Incluso hasta les pagaba autos de aplicación para que asistan y muchos mentían cuando sus padres no los dejaban asistir.

Luego de conocerse públicamente le caso, la escuela a la que asisten los denunciantes difundió un comunicado a las familias: “Nos dirigimos a ustedes con el objeto de reiterar las actuaciones realizadas por el Colegio frente a informaciones periodísticas recientemente publicadas, referidas a presuntos hechos que habrían involucrado a alumnos de esta institución y que habrían tenido lugar fuera del ámbito escolar”.

“Tan pronto fue informado, el Colegio actuó de manera inmediata, activando los protocolos vigentes, dando intervención al Consejo de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, y poniendo los hechos en conocimiento de las autoridades educativas jurisdiccionales. Queremos, asimismo, informar que la familia involucrada ya no forma parte de nuestra comunidad educativa. Desde nuestro Colegio, reafirmamos que el cuidado integral de nuestros alumnos constituye una prioridad institucional y agradecemos a las familias la confianza permanente depositada en la institución”, agregaron.

Quién es Marcelo Porcel

El denunciado es conocido en el ámbito empresarial. Fue parte de Oh! Buenos Aires, un holding uruguayo que tenía la concesión del shopping que funcionaba en el predio del ex Buenos Aires Design, en Recoleta. Además, está vinculado a firma del agro fundada por su familia. Su padre, además, fue el creador de Argencard, una tarjeta de crédito popular en los ’70 y vendida en 1995.

Porcel también estuvo al frente de la empresa agropecuaria Campazu S.A. además de proyectos vinculados a Nordelta y Punta del Este.

Fuente: www.clarin.com

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